NAME
Terraflos
CATEGORY
Longevidad
Date
30 dic 2025

La longevidad es hoy un concepto ampliamente difundido. Está presente en libros, películas, documentales, productos comerciales e incluso en las tesis de inversión de algunos fondos financieros. Sin embargo, la aspiración de prolongar la juventud no es nueva. Ya en el año 1546, el pintor Lucas Cranach la plasmaba en su obra La fuente de la eterna juventud, donde mujeres de edad avanzada se sumergen en una fuente de agua presidida por Venus y Cupido, de la cual emergen rejuvenecidas y hermosas.
La cosmética ha sido históricamente una de las industrias que activamente ha perseguido este ideal de la “eterna juventud”, desarrollando productos orientados a mejorar la apariencia y revertir los signos visibles del envejecimiento. Este proceso natural se manifiesta en la piel mediante la pérdida progresiva de firmeza, elasticidad, hidratación y uniformidad a medida que pasa el tiempo. Tradicionalmente, el objetivo de la cosmética ha sido reducir o disimular estos signos visibles del envejecimiento, tales como las arrugas, manchas, flacidez y alteraciones en la textura de la piel.
No obstante, en los últimos años ha emergido el concepto de longevidad de la piel, una aproximación más moderna y holística que busca prolongar su estado óptimo de salud a largo plazo, en lugar de limitarse a combatir los signos visibles del envejecimiento. Este enfoque pone el acento en el mantenimiento y la optimización de los mecanismos celulares de la piel, incluyendo su capacidad de renovación, su metabolismo energético, la función barrera, el control de la inflamación y el equilibrio del microbioma, entre otros procesos. El objetivo de la cosmética orientada a la longevidad de la piel es mejorar la vitalidad, la resiliencia y su funcionalidad, favoreciendo un envejecimiento más saludable y progresivo. En síntesis, mientras el envejecimiento cutáneo se centra en las consecuencias, la longevidad de la piel se enfoca en las causas.
A diferencia de los productos cosméticos convencionales, los ingredientes con foco en longevidad requieren una validación científica más robusta, estableciendo un puente entre la dermatología y la ciencia de la longevidad. Se ha descrito que el envejecimiento está gobernado por 12 procesos biológicos interconectados, conocidos como los hallmarks o sellos distintivos del envejecimiento, los cuales se originan principalmente a nivel molecular y celular antes de manifestarse de forma estructural en la piel. Para que un ingrediente cosmético pueda definirse como promotor de la longevidad, debe cumplir con tres criterios propuestos por Wannita Klinngam y colaboradores (2025): (1) dirigirse directamente y modular los hallmarks característicos del envejecimiento cutáneo; (2) extender de manera demostrable el skinspan—entendido como el período de funcionamiento saludable de la piel— a lo largo del tiempo, evidenciado por mejoras en la viabilidad, la estructura y la integridad funcional de la piel; y (3) validar su eficacia mediante ensayos clínicos que incluyan la evaluación de biomarcadores asociados a los hallmarks del envejecimiento.
Los hallmarks del envejecimiento reportados por Carlos López-Otín y colaboradores en el año 2023, proporcionan un marco teórico fundamental para comprender los procesos de envejecimiento a nivel molecular y celular, lo que permitirá desarrollar estrategias de modulación centradas en la longevidad. Estas estrategias van más allá de enmascarar los signos visibles del envejecimiento y buscan influir sobre las vías biológicas que lo gatillan, con el objetivo de preservar la salud de la piel y extender su longevidad. En este contexto, el desafío es claro: desarrollar ingredientes naturales capaces de abordar las causas —y no solo las consecuencias— del envejecimiento cutáneo, y traducir el conocimiento generado por la investigación en longevidad hacia la próxima generación de soluciones cosméticas.


